LA FUERZA SERENA
Mariano Rajoy es un hombre que en su relación con los demás, ya sean amigos, colaboradores, conocidos o adversarios políticos, aplica una máxima que personalmente he escuchado de él en diversas ocasiones. Y sobre todo, que le veo actuar en la vida en coherencia con ella: «tratar a los demás con el mismo respeto con el que nos gustaría que nos trataran a nosotros». He querido empezar esta reflexión sobre la persona y figura política de Rajoy así, porque creo que el respeto es especialmente importante en las relaciones humanas y condición necesaria para fundamentar una convivencia civilizada y democrática. En definitiva, para construir una sociedad digna. En esta hora de España, en donde la falta de credibilidad y de confianza hacia la política, los políticos y las instituciones está alcanzando cotas alarmantes, es para mí digno de destacar que en estos momentos tiene muchas papeletas para ser el próximo presidente del Gobierno de España un hombre para el que el respeto sea una de sus virtudes más acrisoladas.
Mariano Rajoy es un hombre trabajador –sí, muy trabajador–, lo que es compatible con ser un gran fumador de puros, profundamente familiar, amigo de sus amigos, discreto y prudente hasta el límite, paciente y que además tiene a mi juicio otra gran virtud: la de saber escuchar. Por supuesto que tiene una idea de España en la cabeza y en el corazón así como una amplísima experiencia política. Por si todo lo anterior fuera poco, que no lo es, añade a su biografía algo que modestamente yo valoro en gran medida: ha sufrido mucho en la política, especialmente en estos últimos siete años. En el ámbito partidario porque ha tenido que superar desde la amarga derrota de marzo de 2004 un auténtica carrera de obstáculos donde en cada uno de ellos, al parecer, se jugaba su carrera. Y ha podido percibir de cerca la fragilidad de la condición humana. Gracias a Dios no es hombre de rencores sino de olvidos y de generosidad. Es gallego y ejerce como tal, entendiendo que para mí eso es para un político una virtud extraordinaria.
Jorge Fernández
Vicepresidente Tercero del Congreso de los Diputados y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PP
domingo, 29 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
"Encontrarás dragones": un peliculón sobre memoria histórica y reconciliación.
Mañana se estrena en España una gran película de Ronald Joffé : "There be dragons" ('Encontraras dragones'). Tuve la fortuna de verla en pase privado hace ya algunas semanas y por eso puedo hablar de ella. Me impacto sobremanera a mi que soy un modesto cinéfilo, no sólo por su extraordinaria puesta en escena y dirección, sino, sobre todo, por su argumento y mensaje: es un canto a la reconciliación entre los hombres en general y sobre los españoles en particular en relación con nuestro pasado de Guerra Civil y las dos Españas.
Fui ponente de mi Grupo Parlamentario sobre la infausta Ley de Memoria Historica y por ello estoy muy sensibilizado acerca de la verdad histórica y nuestra reconciliación colectiva. Aquella Ley fue una gran ocasión perdida para ello.
En otra gran película, "Invictus", pude admirar a un gran hombre, Nelson Mandela, que supo vencer sus dragones interiores y personales y contribuir, con generosidad y altura de miras, a la supervivencia de su país tan necesitado de reconciliacion tras décadas de apartheid. Añoré que no tuviéramos un Mandela gobernándonos...
En 'There be dragons' encontramos, tras el fondo de nuestra Guerra Civil, a otro gran hombre, San Josemaría, que también venció a sus dragones y así contribuyó a hacer el bien entre los españoles y toda la humanidad. Sirvió a la paz, al bien común y a la reconciliación. Rodeado de dragones.
miércoles, 23 de marzo de 2011
SÍ a la guerra... en Libia.
Ayer el Congreso avaló por casi unanimidad -la misma que condeno los ataques a la libertad religiosa y a las minorías cristianas hace unas fechas-, la intervención militar española en Libia.
Son muchos los que se interrogan por las diferencias y similitudes entre esta guerra y la de Irak, para deducir el giro copernicano -¿o no?- entre aquel desgarrador 'No a la guerra' y este 'Si a la guerra en Libia' con el silencio complaciente de todo aquel mundo del cine y la cultura acompañando al Sr. Zapatero en esta ocasión.
Es cierto que el Consejo de Seguridad de NN.UU. ha aprobado la Resolucion 1973 que avala una determinada intervención. Pero lo ha hecho gracias a la abstención de Rusia y China entre otros países, lo que quiere decir que esta guerra es legal, legitima y moral porque esos países con su abstención lo han permitido.
Dicho de otra manera: países que se caracterizan por la ejemplar defensa de los derechos humanos como los citados (sic), resultan ser los garantes de la legitimidad y moralidad de las acciones bélicas en el mundo internacional: me permitirán que ni mi conciencia ni mi razón se plieguen fácilmente ante este argumento.
Me hubiera sentido mas confortado si se hubiera invocado el derecho a la "injerencia humanitaria", concepto acuñado por Juan Pablo II para justificar intervenciones militares de los Estados cuando se violan flagrantemente los derechos humanos de la población por parte del país primariamente obligado a respetarlos y garantizarlos.No ha sido el caso y ahora ya estamos en guerra, legal, legítimamente y moralmente. Lo han dicho Rusia y China y punto.
Son muchos los que se interrogan por las diferencias y similitudes entre esta guerra y la de Irak, para deducir el giro copernicano -¿o no?- entre aquel desgarrador 'No a la guerra' y este 'Si a la guerra en Libia' con el silencio complaciente de todo aquel mundo del cine y la cultura acompañando al Sr. Zapatero en esta ocasión.
Es cierto que el Consejo de Seguridad de NN.UU. ha aprobado la Resolucion 1973 que avala una determinada intervención. Pero lo ha hecho gracias a la abstención de Rusia y China entre otros países, lo que quiere decir que esta guerra es legal, legitima y moral porque esos países con su abstención lo han permitido.
Dicho de otra manera: países que se caracterizan por la ejemplar defensa de los derechos humanos como los citados (sic), resultan ser los garantes de la legitimidad y moralidad de las acciones bélicas en el mundo internacional: me permitirán que ni mi conciencia ni mi razón se plieguen fácilmente ante este argumento.
Me hubiera sentido mas confortado si se hubiera invocado el derecho a la "injerencia humanitaria", concepto acuñado por Juan Pablo II para justificar intervenciones militares de los Estados cuando se violan flagrantemente los derechos humanos de la población por parte del país primariamente obligado a respetarlos y garantizarlos.No ha sido el caso y ahora ya estamos en guerra, legal, legítimamente y moralmente. Lo han dicho Rusia y China y punto.
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